sábado, 12 de diciembre de 2015
domingo, 8 de marzo de 2015
39- EL PERRITO COLIN
El perrito “colín”
Alguien, dijo un vez : “ perro
con cola, no caza ratones”. Y así comenzó este pequeño
relato...
Hay ciertos
acontecimientos, en la cronología de nuestra vida, que siempre son
recordados ,- no te abandonan- , sobre todo si han sucedido en la
infancia, y estos a su vez han contenido cierta dosis de dramatismo,
de miedo o inclusive de pánico.
Estos momentos o
situaciones, unas veces han sido “buscadas” ,y otras en las que
te ves envuelto en ellas, sin haberlo deseado. - “porque estaría en ese lugar, ese día, y a esa hora-”, piensas posteriormente.
El “asunto” sucedió
en el Barrio de Montemolin, de Zaragoza a mediados de los años 60 ,
-tendría sobre ocho o diez años-. Recuerdo el insoportable y
bochornoso calor, y que todo aconteció a media tarde , en temporada
de vacaciones escolares.
Mi querido padre,
trabajaba por aquellos años en una fábrica de tejidos en el Camino de Las Fuentes muy cerca de casa, y era el
responsable del mantenimiento de las calderas , estas suministraban vapor para las calandras, y agua caliente para
los tintes, por esa razón comenzaba muy temprano su jornada laboral
y así sobre las dos de la tarde tenia ya "tiempo libre" para dedicarse
a otros menesteres ( el pluriempleo por aquella época estaba en su
máximo esplendor).
Mi mayor ilusión, era acompañarle a cualquiera de estas
obligaciones, máxime al estar de vacaciones, y si el “asunto” era por el barrio, casi siempre
me dejaba ir con el ... recuerdo que ese día sugirió en que no
fuera. Ante mi insistencia, accedió, avisándome previamente que no
me iba a gustar .
En nuestro entorno
proliferaban gran cantidad de vaquerías, y en estas, junto con las
vacas “convivían” ciertos animales muy desagradables... las
ratas. Para su “extinción” se empleaban todo tipo de argucias,
venenos, cepos y … perros ratoneros, que eran criados casi
exclusivamente para estos menesteres, los pequeños perritos, no se
atrevían con las grandes ratas, pero si con sus crías, y por lo
tanto desempeñaban una gran labor... -muerta la cría , se acabo la
rata-.
En una de estas
vaquerías, situada a mitad de la antigua calle Fillas,
se iba a producir, el desagradable acontecimiento que hoy todavía
recuerdo. El acceso al recinto se hacia por un gran portón lateral al lado derecho de la entrada
edificio, y atravesando un pasaje de cierta altura ,nos introducía en un amplio corral, situado al fondo de la finca ( todavía recuerdo ver entrar por estas enormes puertas los grandes carros cargados de alfalfa, arrastrados por las caballerías).
Una vez dentro nos
encontramos a varias personas reunidas , entre ellas el propietario,
de la vaquería , y tres señores mas, que reconocí “como del
barrio”, todos ellos con una “misión”... efectuar una
caudectomía a un perrito joven de unos cinco o seis meses
aproximadamente, ( demasiados meses, para este tipo de
“intervención”).
Tanto el animalito ,
como el “ pequeño observador”, éramos los dos únicos
“invitados” que desconocíamos el porqué de esta reunión , el
primero correteaba alrededor de todos nosotros, como si la fiesta no
fuese con el, y el segundo (yo), estaba mas atento a las vacas y a los terneros, que a
otras cosas... hasta ese instante todo era normal... o me lo
parecía.
Llegado el momento todo
el grupo nos dirigimos a un pequeño cobertizo del corral , allí
una vieja y “destartalada” mesa de madera, presidia el centro de
la estancia ... era todo el mobiliario. Justo debajo de esta mesa
comprobé, la existencia de un caldero metálico lleno de carbón
incandescente, conteniendo unas tenazas de gran tamaño, y al
lado de este recipiente, una lata de “Zotal” y unos sucios
guantes junto con unos viejos trapos... todo esto era el
“instrumental” de lo que iba a ser aquel “quirófano móvil
veterinario”.
Acompañaba a todo esto
un olor nauseabundo típico de vaquería que, junto con las moscas y
el calor, hacían de todo ello un “cóctel asqueroso”, macabro y
… paralizante... (desconozco la proporción de cada uno de los
“ingredientes” pero las dosis eran mas bien altas ).
Nada mas entrar en el
cobertizo, quedé apoyado, ( mas bien “pegado”) en la pared, algo
lejos de la mesa , pero observando todo ...no podía escapar, estaba
allí y tenia que verlo -y no quería ver-, el final de aquella
“reunión”.
Alguien debió de dar la
señal, y uno de los participantes llamó al animalito, y este -sin
saber hacia donde caminaba-, fue directamente a el … el hombre lo
cogió entre sus brazos.
El pequeño can se dejaba tocar y
acariciar. Un instante después, lo acercó a la mesa , y sin
soltarlo lo posicionó horizontalmente y sujetándolo con fuerza
hizo un gesto a los demás, confirmando que todo estaba
preparado... uno de los participantes, que se había colocado
previamente los guantes sucios de gran tamaño... fue el que cogió
de forma ágil la tenaza del caldero... rápidamente el único de
los invitados que no había participado todavía, entró en “escena”
y acercándose a la mesa y sujetó la colita de perro.
El hombre de las tenazas
hizo un ademán de querer medir por donde iba a cortar, seccionar o “
intervenir” y … zass, con un corte rápido, perfecto y “limpio”
y nuestro canino amigo, se quedó sin rabo, en menos que canta un
gallo.
La persona que quedó
con el apéndice en sus manos, lo dejó en la mesa y
de forma automática aplicó con uno de los sucios trapos (gasa estéril), una buena dosis de Zotal ,(supongo
como garantía de "posoperatorio", antiséptico, antiinflamatorio y anti-doloroso ,
vamos... un “tres en uno, medicinal “). A los efluvios olorosos
anteriores había que añadir ahora el olor a carne quemada, y el del
Zotal, estos a su vez se mezclaban con todos los demás y terminaban
de completar el macabro y sanguinario coctel .
Con los aullidos del
pobre animal se daba por terminada de “cocinar la situación”.
Todo había terminado, el perrito al verse suelto de las manos que
lo sujetaban , dio un gran salto de la mesa ,y como alma que lleva
al diablo dentro, comenzó una larga carrera alrededor del corral y
consiguió esconderse debajo de unas escaleras, los gemidos del
animalito siguieron oyéndose , pero yo respiré profundamente, me
separé de la pared ( hasta ese momento estuve como sujeto a ella) ,
me acerque a mi padre y cogiéndole la mano, pregunté ¿ por que ?
Este muy tranquilo y sereno, me contestó:
¡¡-los perros con cola no cazan ratones¡¡.
¡¡-los perros con cola no cazan ratones¡¡.
Todo había a acabado,
para el perrito, y también, para los “ cirujanos
veterinarios”, para estos, fue un trabajo más de colaboración y ayuda vecinal . Para el animalito,
supongo que un dato para su “cv en su ficha o cartilla de caza ". Para
mi, como experiencia supuso el que, nunca mas volvería a presenciar
una acción de este tipo.
domingo, 6 de julio de 2014
38- LOS AÑOS DEL RACIONAMIENTO-1936,1952
Durante la guerra civil española de 1936, y posguerra, hasta 1952, existieron, las llamadas "cartillas de racionamiento", se trataba de restringir/repartir tanto los alimentos como los artículos de primera necesidad , entre estos artículos se encontraba el tabaco. Nuestro barrio, como otros muchos también sufrió este problema , que en ciertas ocasiones se "solucionaba" con lo que se llamó el estraperlo ( esto lo trataremos en otra ocasión ). Estas cartillas de racionamiento, nominales se ofrecían generalmente para uno o varios meses. En la que nos ocupa, las del tabaco y concretamente las que se utilizaban en el estanco de nuestra estación de Utrillas, para su control se empleaban unos fechadores , otras veces un "picado" de cartilla, así como de un sello de la expendeduría. En la fotografía podemos ver el sello, la "maquinita" manual de picar, y el fechador, todos originales que junto a un tampón de tinta daban legitimidad a la cantidad suministrada/consumida por cada persona, así se intentaba "regular el mercado", en unos años de gran escasez. ( El fechador abarcaba desde 1939 a 1950 ).
(c) F J Murillo Ordovas
sábado, 31 de mayo de 2014
37- EXPEDIENTE... MONTEMOLIN
Durante la guerra civil española de 1936, y posguerra, hasta 1952, existieron, las llamadas "cartillas de racionamiento", se trataba de restringir/repartir tanto los alimentos como los artículos de primera necesidad , entre estos artículos se encontraba el tabaco. Nuestro barrio, como otros muchos también sufrió este problema , que en ciertas ocasiones se "solucionaba" con lo que se llamó el estraperlo ( esto lo trataremos en otra ocasión ). Estas cartillas de racionamiento, nominales se ofrecían generalmente para uno o varios meses. En la que nos ocupa, las del tabaco y concretamente las que se utilizaban en el estanco de nuestra estación de Utrillas, para su control se empleaban unos fechadores , otras veces un "picado" de cartilla, así como de un sello de la expendeduría. En la fotografía podemos ver el sello, la "maquinita" manual de picar, y el fechador, todos originales que junto a un tampón de tinta daban legitimidad a la cantidad suministrada/consumida por cada persona, así se intentaba "regular el mercado", en unos años de gran escasez. ( El fechador abarcaba desde 1939 a 1950 ).
(c) F J Murillo Ordovas
sábado, 24 de mayo de 2014
36- MITOLOGÍA DE LA LECHE...DE MONTEMOLIN
Mitología
, Vía Láctea , la leche, y … Montemolin
Uno de los mitos
griegos, nos cuenta que, Heracles, al mamar con tanta fuerza, de los
pechos de la Diosa Hera, la leche se derramó por el cielo, y se
formó la Vía Láctea ( no olvidemos que según la mitología, los
Dioses nutrían y alimentaban a los hombres). Otros mitos dicen que
fue la Diosa Galatea “ Diosa de la leche”... en fin , que en
cualquier caso una parte de esta leche cayó a la Tierra...y
casualidades de la vida… esta vino a regar, las tierras que luego
ocuparía el maravilloso barrio de Montemolin. De hay la cantidad
de vaquerías y la excelente leche que se producía en nuestro
entorno... una leche “divina” que alimentaba a los vecinos mas
cercanos y parte de Zaragoza , a mediados del siglo XX.
Bromas aparte , os dejo
una foto de una de las cántaras de aluminio, utilizadas por
Lecherías Quilez ,para el reparto. Su propietario Carmelo Bielsa, del
bar Las Tallas, en Miguel Servet, la guarda con cariño, en su
establecimiento, donde podéis verla.
Gracias Carmelo, por la
foto ,tu buen humor y amistad
( En la foto D. Carmelo Bielsa con su famosa lechera)
( En la foto D. Carmelo Bielsa con su famosa lechera)
viernes, 2 de mayo de 2014
35- EL TORO QUE SE ESCAPÓ DEL MATADERO
EL TORO QUE
SE ESCAPÓ DEL MATADERO
En el año 1970 , en nuestro barrio, se produjo un hecho, que
bien pudo acabar en tragedia . La tienda de vinos y comestibles de D.
José Garijo ,ubicada en la antigua calle Fillas, hoy Francisco de
Quevedo nº 16, fue el escenario del aparatoso suceso que vamos a
narrar.
A uno de los camiones que
descargaba ganado vacuno, en el Matadero Municipal de
la calle Miguel Servet, para ser sacrificados, se le escapó uno de
estos astados.
El "vicho” ( en lenguaje taurino), un toro, que procedía de la montaña, aunque “no bravo”, pero “alegre” , “ojo perdiz” y de unos 700 Kg de peso, en su huida sin control , aceleró su escapada por el camino Fillas , yendo a parar a la calle del mismo nombre , y justo a la tienda antes mencionada. Este sin mediar ningún “mugido”, se coló en el interior destrozando toda la cristalera, gran parte del mobiliario, y con el consiguiente susto para dos clientas y el propietario del comercio.
Estos ante el singular “morlaco” que se les venia encima , se protegieron, unos en el altillo y otros en los servicios hasta que el animal salió por donde había entrado, produciéndose este, diversos cortes por los cristales.
El "vicho” ( en lenguaje taurino), un toro, que procedía de la montaña, aunque “no bravo”, pero “alegre” , “ojo perdiz” y de unos 700 Kg de peso, en su huida sin control , aceleró su escapada por el camino Fillas , yendo a parar a la calle del mismo nombre , y justo a la tienda antes mencionada. Este sin mediar ningún “mugido”, se coló en el interior destrozando toda la cristalera, gran parte del mobiliario, y con el consiguiente susto para dos clientas y el propietario del comercio.
Estos ante el singular “morlaco” que se les venia encima , se protegieron, unos en el altillo y otros en los servicios hasta que el animal salió por donde había entrado, produciéndose este, diversos cortes por los cristales.
Una vez en la calle
entre, Maximino “el vaquero”, José Garijo y otros “valientes y
entendidos” en estas guisas, ( no olvidemos la gran cantidad de
vaquerías que teníamos en Montemolin) consiguieron reducirlo y
sujetarlo en las verjas de las monjas de Pía Unión.
Posteriormente los
vecinos mencionados junto al camionero consiguieron introducir otra vez
el animal al camión para ser nuevamente llevado al matadero.
Al principio dijimos que
pudo acabar en tragedia , pues bien la esposa de José , solía bajar
a la tienda sobre esas horas en compañía del hijo de ambos ,de
pocos meses, pero ese día algo retrasó la llegada, y así se pudo
evitar que, al contar esta historia de nuestro barrio de Montemolin ,
solo podamos decir que, concluyó... con un gran susto y daños
materiales.
Quiero agradecer a D José Garijo,
la información facilitada, de este singular suceso.
F.J. Murillo
viernes, 7 de marzo de 2014
33- EL ULTIMO ALGUACIL
EL ÚLTIMO ALGUACIL... DEL BARRIO DE
MONTEMOLIN DE ZARAGOZA
Todas las alcaldías -que se precien- , deben de disponer por lo
menos de un alguacil , la nuestra también lo tuvo. Alguaciles en la
historia han existido muchos ,y de muy singular ralea y cometido ,
cabe recordar algunos de ellos, como por ejemplo el que acompaña la
foto, intentando hacer cumplir el -bando de capas y sombreros- que
derivó en el famoso motín de Esquilache. La historia está llena
de una gran variedad de alguaciles. Entre los regios, cabe citar al
Alguacil Mayor de la Corte ,o al Alguacil Mayor de Castilla ,otros no
tan regios como los de la Inquisición, y otros mas simpáticos, y
que su cargo ha llegado hasta nuestros días como el Alguacilillo,
de las corridas de toros. Pues bien, el nuestro fue un alguacil de
alcaldía, o funcionario municipal contemporáneo, con el cometido
de entregar las notificaciones del Excelentísimo Ayuntamiento de
Zaragoza y de la alcaldia del barrio a su vecinos, y así mismo
encargado de los cortes de agua , encendido y apagado de las
luminarias de las calles , etc etc, con todo lo que conlleva tan
singulares menesteres. Se podría escribir mucho de su trabajo, en
un barrio que en la época que nos atañe ( finales de los 60), era
como un pequeño pueblo. Nuestro último “sheriff o Marshal”,
(como se le denomina al alguacil en el mundo anglosajón ) se llamó
d. Jesús Bayod*, que al igual que Carmelo el “último sereno” o
vigilante nocturno, y el alcalde d. Luis Cenis Martinez ,se
encargaron de hacer “cumplir la ley en nuestro territorio”.
* la información sobre
el nombre del último alguacil, al igual que otros datos del barrio
ha sido proporcionada por d. Luis Cenis Escartin, hijo del último
alcalde de Montemolin.
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